POR: AUGUSTO DUARTE CAMILO.
Quiero comenzar este artículo señalando la situación política imperante en la que vive hoy la nación haitiana, se hace necesario empezar con el asesinato del Presidente Jovenel Moise, un genocidio cometido por interés políticos y por la expropiación y explotación de sus riquezas mineras que tiene ese pueblo como son: la mina de oro de tela miel, el uranio, el plutonio, la tierra rara y el litio; dicho crimen fue llevado a cabo por la Cia., el Departamento de Estado y el Gobierno de Washington .
Estas realidades son las causas de la creación de las bandas armadas que pululan hoy en Haití creadas y armadas por la Cia., los halcones de Washington, sostenidas económicamente por la oligarquía burguesa y la elite empresariales gobernantes haitianas y de la misma manera por las elites empresariales dominicanas.
Cabe señalar que esas bandas fuertemente armadas se le han ido de las manos tanto a la cúpula empresarial haitiana como a los sectores empresariales nuestros, así mismo de igual manera al gobierno de Washington, pues como podemos ver estos grupos armados sólo se encuentran en Puerto Príncipe y Gonaïves, ya constituido en un movimiento insurrecto armado que lucha por su liberación de 530 años de esclavitud, de hambre, miseria, torturas, asesinatos, explotación, represión y de gobierno. Pues, es bueno saber que esos problemas sociales que le impone un sistema criminal histórico desde su injusta ocupación no se van a resolver con una sangrienta y alevosa intervención armada, violadora de la soberanía del pueblo haitiano.
Ninguna nación o naciones del mundo tienen el derecho de injerencias contra otra nación. El pedido hecho por el Editorial de la gerencia de la emisora La Z-101, donde pidió una intervención aviesa contra un pueblo que está condenado hace 218 años a la esclavitud, al hambre y al crimen; esto no se va a resolver con una intervención armada de una potencia extranjera, y acusando de ser los causantes de niños desesperados, asesinados y moribundo por el hambre como producto del caos y el terror de pandillas enloquecidas.
Pero no solo poniendo botas extranjeras sobre el pueblo haitiano esos problemas se van a resolver, cuando dichos problemas son el producto de un sistema inhumano, alevoso y criminal que estas matando sin contemplación a estos pueblos de América, comenzando por nuestro país; no como se está acusando a pandillas enloquecidas, pues este pueblo haitiano nunca ha dejado de luchar por sus derechos y libertades y siempre rompe las cadenas que les oprimen, pues este país es el que tiene que resolver sus problemas y ninguna otra nación debe intervenir en sus decisiones y mucho menos nosotros debemos hacernos cómplices de esa conjura alevosa, puesto que llevamos las espaldas laceradas por la intervención de Abril de 1965, por un llamado de un Editorial similar al de la emisora La Z-101, hecho por el Coronel Pedro Bartolomé Benoit, y las elites empresariales gobernantes de nuestro país.
Una situación como esta va a llevar a Haití a un estallido de una guerra Patria, la que traerá una estampida de millones de nacionales haitianos a nuestro territorio que sin lugar a duda se convertirá en un conflicto armado que llenará de sangre nuestro país, pues no podemos permitir ver a un pueblo asesinado de manera indiferente ante la barbarie de una intervención armadas como la que se pretende llevar a cabo sobre el pueblo haitiano.




