LA HUMANIDAD.

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POR: ENRIQUE A. SANCHEZ L.

La humanidad fue creada

Por Dios, nuestro señor,

Para que el hombre buscara

La paz en nuestro interior.

Fue creada con conciencia

Para que no hubiera guerra;

Pero el hombre por maldad

No quieres buscar la paz.

La paz nos vienes de Dios,

El señor, nuestro creador,

Para tener a las manos

Un mundo mucho mejor.

Esta sociedad y nuestras generaciones presentes sean necesarios, los cuales  necesitan antes este devenir incierto de estas generaciones que parecen las cuales se han divorciado o se han separados del Señor. Es necesario que mensajes y voces se levanten en estos momentos de tantas confusiones  en las que se encuentran nuestras generaciones presentes y porque no decir de igual forma las generaciones futuras. 

En un mundo de ambiciones, en un mundo insaciable donde el ser humano se cree que los diamantes y el oro y las grandes riquezas son la felicidad del ser humano. La riqueza es necesaria, pero la riqueza que más necesita el ser humano es la riqueza espiritual, es la paz, la comprensión y la estabilidad y el respeto a los derechos de los demás para que así mismo y de igual forma sean respectados sus derechos.  

Por lo tanto, No podemos negar, ni echarnos a un lado, ni haciéndonos los ciegos y los inexistentes antes el sacrificio del Cristo Sacrificado en el madero, en la Cruz, por los verdugos de aquella época como fueron los romanos y  el juicio de aquella justicia violadora como lo fue la justicia del Shabbat donde se condeno a Jesucristo.

Ellos le condenaron en el Tribunal de la Piedra, con el juicio hecho por Caifás y asesinado por  las hordas criminales, romana, que en esa época ocupaba a la gran Jerusalén. 

A esos que niegan de esos sacrificios del ser humano hay que buscarles las orientaciones para una lucha que sea la que le devuelva a este mundo la paz que se ha perdido,  la paz que fue ensangrentada y clavada con clavos asesinos de la ocupación y la violación de lo que es la Ley y la justicia.

Ahí fue sentenciado con esos clavos asesinos de una justicia inexistente la humanidad y desde entonces hemos venidos arrastrando en una nebulosa como relámpagos siniestro sobre la humanidad aquella injusticia cometida contra el Nazareno, contra el hombre inocente, contra el hombre que el almas que levantaba era defender a los desposeídos, de la riqueza; de lo que nada tienen, a los enfermos y darle pan a los que no tienen.

Pero el hombre se ha separado de eso, el hombre vive negando la existencia de Dios, negando a el Señor y, viven haciéndole reverencia y aclamando a Belcebú y a sus discípulos como lo es el averno en el que está envuelto el mundo de hoy, y envenenado por los vicios de las drogas, el alcohol, la prostitución y la violencia; y,  por las espadas de esos anticristo, que la entierran en los pechos de aquellos que viven pidiendo clemencia, implorándole al Señor que se compadezcan de ellos.

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