POR: AUGUSTO DUARTE CAMILO.
‘’Quien escribe es descendiente de la estirpe del Patricio Juan Pablo Duarte’’.
Podríamos decir o señalar que la elite dominante y la oligarquía burguesa empresarial autoritaria, no son más que remolad.
Porque muy bien podríamos señalar que la característica política del vecino país haitiano no es entendida por los llamados políticos de oposición dominicanos, ni mucho menos por las elites dominantes que deja bien claro un vacío de liderazgo político en esta nación pues la misma se encuentra huérfana, desorientada en un verdadero devenir incierto pues se necesita de un verdadero liderazgo que conduzca la nación como un buen Capitán que la lleve a un puerto seguro, pero hasta ahora no se otea en el horizonte ese líder que sea algo providencial que pará la matriz social de la Patria y se empodere de la nación para salvarla de sus eternos enemigos que nunca han querido que la misma resurja de los abismos en la que la tiene sumergida, hoy más que nunca necesitamos de verdaderos cambios, porque los verdaderos cambios son cuando los pueblos lo hacen a base de sacrificios y luchas sin cuartel no los cambios que se hacen entre batidores y aposentos como el cambio que actualmente tenemos que no es más que pura bazofia.
Pues no hay dudas que este pueblo necesita despertar con un acontecimiento que estremezca los simientes de la nación como lo estremeció el trabucazo de Matías Ramón Mella, llamando a despertar la conciencia nacional, como fueron los Clarines de Ayacucho y los Cañonazos de Boyacá y el bramido del cañón que estremeció los muros de Ciudad Nueva en la epopeya de aquel abril de 1965 donde fue defendida la soberanía de la nación con las sangres de los Patriotas que en esa contienda cayeron, pues no hay otro camino que no sea ese el de Perú y de Haití.
Pues sin lugar a duda que estos son los caminos que le dan la libertad a los pueblos oprimidos.

